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Cocinar contramuslos de pollo
Los contramuslos de pollo son una de las piezas más jugosas y versátiles del ave, ideales para recetas tradicionales y saludables dentro de la dieta mediterránea española. Su contenido moderado de grasa y su sabor los hacen perfectos para guisos, salsas y preparaciones al horno, siempre acompañados de ingredientes frescos y aceite de oliva virgen extra. Hoy, en Carnicería El Carni, os explicamos diferentes formas de cocinar contramuslos de pollo en casa, para sacarles el mejor partido.
Formas de cocinar contramuslos de pollo
Hay muchísimas formas de cocinar los contramuslos de pollo en casa, sin necesitar recetas complejas y con excesivos ingredientes.
Contramuslos al horno
Una de las preparaciones más clásicas y saludables es el contramuslo de pollo al horno con verduras. Esta receta aprovecha la cocción lenta del horno para realzar los sabores tanto del pollo como de las verduras de temporada.
Se suelen utilizar ingredientes como patatas, cebolla, pimientos, zanahorias y tomates. Todo se rocía generosamente con aceite de oliva virgen extra, se sazona con sal, pimienta, ajo machacado y hierbas provenzales (romero, tomillo, orégano) o laurel.
Opcionalmente, se puede añadir un chorrito de vino blanco para darle un toque extra de sabor. La cocción a temperatura moderada permite que el pollo quede tierno y las verduras caramelizadas, absorbiendo los jugos y aromas.
A la plancha
Otra opción sencilla y llena de sabor es el contramuslo de pollo a la plancha con un aliño mediterráneo. Tras marinar los contramuslos en una mezcla de aceite de oliva virgen extra, zumo de limón, ajo picado, perejil fresco y una pizca de comino o pimentón dulce, se cocinan a la plancha hasta que estén dorados por fuera y jugosos por dentro.
Se pueden servir acompañados de una ensalada fresca de tomate, pepino, cebolla y aceitunas, aliñada con más aceite de oliva y vinagre. Sencillo, pero delicioso.
Guisados
Por otro lado, el contramuslo de pollo guisado con tomate y hierbas es otro plato tradicional que encaja perfectamente en la dieta mediterránea.
Se comienza sellando los contramuslos en una cazuela con un poco de aceite de oliva. Luego, se retiran y en el mismo aceite se sofríe cebolla y pimiento picados. Posteriormente, se añade tomate triturado natural, ajo, laurel y otras hierbas como tomillo o romero.
A continuación, se vuelven a incorporar los contramuslos a la cazuela, se añade un poco de caldo de pollo o agua y se deja cocinar a fuego lento hasta que la carne esté tierna y la salsa haya espesado. Se puede acompañar de arroz blanco o pan integral para mojar la salsa.
Cocinar contramuslos de pollo al ajillo
Una variante sabrosa y clásica para este corte es el contramuslo de pollo al ajillo.
Primero, se doran los contramuslos en aceite de oliva y se reservan. En el mismo aceite se sofríen abundante ajo laminado y una guindilla (opcional).
Después, se vuelven a incorporar los contramuslos, se añade un chorrito de vino blanco y se deja reducir. Se espolvorea con perejil fresco picado antes de servir.
Contramuslos salteados
Finalmente, para aquellos que buscan una opción más rápida, el contramuslo de pollo salteado con verduras mediterráneas es una excelente alternativa.
Para prepararlo, se corta el contramuslo en trozos y se saltea en una sartén con aceite de oliva junto con verduras cortadas como calabacín, berenjena, pimiento y cebolla.
Después, se sazona con sal, pimienta y especias como orégano o pimentón. Si queremos se puede añadir un poco de tomate triturado al final de la cocción para crear una salsa ligera.





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